La otra parte de la historia

Han pasado ya varios meses en que no tienen contacto visual. Ella no desea ni verlo de reojo, pero se da cuenta que él la mira con disimulo cuando entra al comedor lleno de gente que sabe que no soportan estar cerca, ni verse, y mucho menos hablarse. Pero esa es sólo una sola parte de la historia.

Antes, compartieron los mejores momentos de su vida, paseos, cine, mascotas, partidos de fútbol, la compra de esto y aquello, casi tres navidades y años nuevos, compartieron los recibos y las sábanas, sus logros, los de ella, y muchos planes con fecha para compartir para siempre el resto de sus existencias.

Ahora, sólo quedan fotografías en la computadora que ella aún no quiere eliminar y las observa cada noche antes de dormir y duerme luego de que un par de gotitas corren por su rostro. El, aún sigue diciéndole “Flaca” en silencio, continúa poniendo extrema atención a las conversaciones en donde el nombre de ella está presente y cuando se la encuentra por los pasillos, frunce el ceño pero trae a la memoria más de un recuerdo que lo obligan a sonreír disimulado. Pero ellos no se hablan, no si miran.

Ella, ya ha hecho el amor varias veces con otro. El, ya comparte sus besos con la que antes era solo una amiga de ambos y que siempre negó ante ella, diciendo que no era su tipo. Ella nunca supo si mientras estuvo con él, esa amiga fue solamente eso o si siempre fueron amantes como lo son ahora. No importa, la gente siempre murmuró sobre su amorío a espaldas de ella, y ella nunca quiso aceptar que fuera verdad, porque confiaba en las palabras de el.

-Confianza? No creo tenerla. Dijo el.
-Y crees que yo si...?

Pasaron unos minutos entre mensaje y mensaje, pues se dieron cuenta que profundizaban en un tema que siempre fue polémico para ellos.

-Yo sólo quería saber cómo estás. (Dijo el cambiando el tema.)
-Muy bien. Cómo te va con ella? La quieres mucho verdad?
-Siempre la he querido, pero ahora es diferente porque estoy con ella.

Ella respiró profundo y pensó su respuesta:
-Me alegro por ti. Si ella es quien te llena y te hace feliz… (Pausa)…te deseo mucha suerte.
-Gracias.

Él continuó diciendo:

-A pesar de todo, yo aún te aprecio mucho… y me preocupo.
-Le has dicho a ella que hemos estado hablando?
-No lo aprueba.
-Entonces, no le hagas lo que me hiciste a mi, no quiero que tengas problemas con ella como los tuviste conmigo (por ella misma)… Lo mejor es que nos olvidemos para siempre.
-Me parece justo.
-Yo aún te amo, pero quiero que seas feliz. (cerró los ojos, suspiró y siguió escribiendo) No olvides que aquí estaré cuando me necesites.
-Gracias, Flaca. Yo también.

Con ese último mensaje, ella respiró muy profundo, trató de disimular las lágrimas y apagó su celular. El, por su parte, acostado en su cama leyó de nuevo los mensajes de ella con nostalgia, aún esperando un “Mensaje Nuevo”, luego miró el cielo raso de su cuarto como buscando algo, como queriendo decir algo más. Pero no pudo.

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